martes, 8 de abril de 2014

Situation.

  La otra noche salí de mi casa y como siempre, pasé por el kiosko y me compré un alfajor para el camino. Estaba lloviznando, asi que salí con el paraguas. Llegué a la esquina donde suelo mirar por ambas calles a ver qué bondi llega primero, y estaba parado justo adelante del poste del semáforo cuando noté que un auto se acercaba en una dirección extraña. Lo miré y primero pensé que en cualquier momento iba a enderezar su dirección y a pasar por donde debía, y que yo podría cruzar la calle justo detrás. Pero no lo hizo, y no entendí muy bien qué pasaba hasta que se subió al cordón, a unos dos metros de distancia de mí. Recién en ese momento supe que no iba a corregir su dirección, y que iba a atropellarme. Vi el auto avanzar en mi dirección muy lentamente, como si le tomara demasiado tiempo alcanzarme. Pensé que a esa velocidad aunque me atropellara no me iba a hacer nada por un instante, pero de todas formas atiné a saltar a un costado. Esquivé el auto en el último segundo, y de hecho por unos momentos dudé que quizá me hubiese golpeado igual de tan cerca que me pasó. Se estrelló contra el poste del semáforo y el conductor estaba con el rostro enterrado en el volante. El semáforo había quedado torcido y se tambaleaba. Me quedé mirando todo unos instantes mientras me temblaban las piernas. Finalmente crucé, ya venía el bondi. Pero antes de subirme me quedé mirando el auto, y una pareja bajó la ventanilla para preguntarme si me había golpeado el auto. En ese momento me pareció raro que había un pedazo del semáforo colgando de un cable, la parte que tiene las luces amarilla y verde. Un bondi pasó y lo empujó a un lado. En el momento no entendí, pero luego me di cuenta que ese pedazo se había soltado por la fuerza del impacto del auto. Si bien lo vi avanzar muy lentamente, en realidad el impacto fue muy fuerte.

Si no saltaba a un lado en el último instante, pude haber sido aplastado contra el poste del semáforo. I could have died.

  Estuve durante casi una hora con las piernas temblando y cierto dolor en el pecho. Y ese día hice algunas cosas que normalmente nunca hago, que no me animo, pero que me salieron naturalmente de todas formas. Solamente espero poder mantener eso sin necesidad de casi-morir de vez en cuando.

domingo, 23 de marzo de 2014

Hope

  Me encanta leer cosas nuevas que encuentre inesperadas y me sorprendan. Logran sacudirme un poco de esa sensación de que todo lo que puede existir ya existe, que todas las ideas fueron ya pensadas y escritas. Encontrar algo nuevo y fresco genera en cierta forma esperanza. Creo que me gusta como se siente eso. La idea de que cosas nuevas e inesperadas siguen siendo creadas, la idea de que lo inesperado y sorprendente es posible, que está ahí. Yeah, I like that.

domingo, 9 de febrero de 2014

Training #1


  Caminaba de regreso, sus pies torpemente entrecruzándose entre sí como dando sus primeros pasos, su mente aún ausente. Una corriente de aire le hizo sentir el frío, y acto reflejo acomodó su bufanda para cubrir ligeramente su nariz. Cruzó la calle sin desviar su mirada perdida en la nada, y tropezó ligeramente con el cordón al subir a la vereda.

  Su cuerpo se dirigía como un piloto automático a su hogar, dándole a su mente la oportunidad de divagar libremente; de viajar en el tiempo, a ese pasado no tan lejano; de clavarse en el té verde de Luisa, su perfume a jazmín y rosas, sus ojos cafés, que feroces no se apartaban de los suyos. La libertad de detenerse allí, de dejar cada átomo estático y volver a apreciar cada sensación. El sabor de su lápiz labial rojo, el tacto de su suave piel, el raspar de su uña rota contra sí, el sonido de los zapatos de taco al golpear el suelo. Y todo y nada.

  Giró a la derecha en la vieja casa de la esquina, dejando que su mente se pierda en pensamientos triviales. Sintió como si una verdad se le revelara al notar que la nieve llevaba olor a lluvia, y se dejó fluir en las trivialidades, deseando que las nubes se separen un poco y dejen a la luna llena mostrarse en todo su esplendor. Subió las escaleras lentamente, escalón a escalón, contándolos para saber si el número quizá había cambiado desde la última vez, y luego apuñaló la cerradura con la llave, y giró dentro de la herida. Se alegró por un instante de que la ventana rota evitara el usual sabor a encierro del departamento. Automáticamente empezó a sacarse la bufanda, pero el frío que fácilmente penetraba por la ventana se propuso exitosamente hacerle cambiar de idea. Abrió la heladera instintivamente, pensando en que encontraría algo con qué llenar su vacío emocional; pero sólo había un cartón de leche abierto. Lo agarró y bebió un largo sorbo, intentando ignorar sin éxito el gusto a rancio.

  Le pareció escuchar un llanto, y se acercó a la ventana, pero tan sólo era su propia mente tergiversando el cantar de los pájaros. Las nubes le ocultaban el amanecer que se avecinaba. Pasó el dedo por el cristal roto suavemente, perdido en sus pensamientos, pero su propio gemido de dolor lo trajo de vuelta. Lamió el corte en su dedo y se sintió estúpido, se alejó de la ventana, y decidió que lo mejor que podía hacer para conciliar el sueño antes de que amanezca, era armarse un cóctel de calmantes y alcohol. Sacó unas pastillas de un cajón, y una botella de whisky de la alacena, y unos breves momentos luego yacía acostado en la cama, aún completamente vestido, la botella a un lado en su mesa de luz, junto a aquel libro que nunca terminó de empezar.

jueves, 9 de enero de 2014

Damn. Acabo de leer cosas que escribí hace tiempo, y no puedo evitar sentir que tanto tiempo de inacción me hizo retroceder en cuanto a lo que soy capaz de escribir. Necesito retomar el hábito.

domingo, 5 de enero de 2014

Trying to be social

  Pasó otro año, y hace demasiado tiempo que no paso por acá. No debí hacerlo. A fin de cuentas con quien mejor puedo hablar es con esta hoja virtual en blanco. Que no cuestiona ni juzga, simplemente me lee, me escucha. Porque quienes son capaces de responder no entienden que a veces no deben hacerlo. Que a veces lo que uno necesita es solamente ser escuchado, con mucha suerte quizá entendido. Pero no respuestas, no cuestionamientos ni juicios, sólo silencio y aceptación. ¿Serán tal vez las cualidades más difíciles de encontrar en una persona?

 Últimamente estuve intentando ser social, relacionarme con la gente, conocerlos, dejarme conocer, étc. Si bien puedo rescatar algún que otro momento, supongo que debo decir que finalmente el experimento fue un fracaso. Es infinitamente rara la ocasión en que soy capaz de entender las cosas que hacen los demás, lo cual se ve muy dificultado por el hecho de que cuando uno no entiende el accionar del otro e intenta hacerlo, el otro rara vez intenta facilitar el proceso. Parece ser que de manera innata, una de las características más grandes del ser humano terminar por ser el egoísmo. Pero no el "egoísmo sano" que todos deben tener, de preocuparse por sí mismos, sino aquel egoísmo vicioso que te permite pisotear a otros si eso va a generar algún tipo de beneficio, o simplemente evitar una situación ligeramente molesta. Parece ser que hoy donde la gente está por todos lados, donde entrás en internet y la gente te cae a cascadas, el acto de descartar personas sin mayor motivo es una práctica usual. Es tan fácil contactar tantas personas que... no sé, ¿supongo que lo terminan viendo como estar en un hipermercado y cada persona es una latita en una estantería? O al menos así se tratan entre sí. Agarran una lata, la miran un poco, interactúan, y donde encuentran el más mínimo desagrado, la dejan a un lado y agarran otra; y repiten.

 No me gusta. No lo entiendo, y no estoy seguro de querer entenderlo. Para la mayoría parece ser más valioso tener razón que llevarse bien con alguien. Ser el que está en lo correcto, ser el mejor, es todo competencia, todo discusión, y sólo te podés llevar bien con quien ve las cosas exactamente igual que vos, o no, pero al menos admite constantemente estar equivocado. Todos quieren ser reyes. Todos aplican reglas en cuanto a cómo los demás deben llevarse y tratarse con uno; pero nadie sigue sus propias reglas al tratarse con otros.

  Me cansé. Necesito descansar de toda esta mierda, o no sé. Necesito tal vez más gente que salga de todo esto. Necesito otros que no lo entiendan, alguien con quien compartir mi desentendimiento, mi decepción. Tal vez eso me de algo de esperanzas.

jueves, 24 de octubre de 2013

"They wouldn't understand"

  Es bastante normal que uno describa sus problemas como algo general. Que al hablar de sí mismo diga "a todos alguna vez nos pasó por la cabeza que...". Es un recurso interesante, algo arriesgado quizá. Es bastante posible que las inquietudes de uno en realidad no sean únicas de esa persona, sino algo que muchas personas pasan, pero es imposible asegurar. Estaba tentado de hablar así, generalmente, desentenderme de lo que pasa, tomar distancia. It's not me, it's everyone. Pero no lo voy a hacer. Voy a hablar de mí. Y sí, seguramente no sea el único que pasa por lo que digo, pero no voy a darlo por sentado.

  Me sucede que caigo muy fácilmente en pensar que si cualquier persona pudiera saber todo sobre mí, se alejaría ahuyentada. Entonces en consecuencia, filtro lo que se ve. No, eso no... ¿quién podría entenderlo? Eso tampoco. Esto sí, esto es inofensivo. Es una mezcla amorfa entre inseguridad y una enorme desconfianza hacia los demás. Genera una sensación de seguridad, a su vez que una sensación de ser prisionero. Algo completamente lógico, ya que al estar por ejemplo, en una cárcel, uno está seguro. Como resultado, queda la sensación de que realmente nadie te conoce. Y no estoy seguro de que sea lo ideal. Me imagino que poder soltar todo debe sentirse muy bien... y que no es tan así como lo veo, no es tan así de "nadie podría entenderlo". Pero es imposible saberlo sin intentarlo. Panic, panic, panic. El riesgo de equivocarse. Porque sin duda realmente hay quienes no entenderán todo, quienes serán ahuyentados... Y todo se termina reduciendo siempre a lo mismo, arriesgarse. I'm not good at that.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Asdfgh. I just wanna write. I don't really know what to write, but I know I really really want to write. And all the true advice there is about writing is that in order to write better, you must write. A damn lot. So here I am, writing about me wanting to write and not knowing what to write. I guess you could call it a start.

Is it? How many starts can you have? It's a weird word. Start. One would say there is only one... but it's not really like that, isn't it? We start again so many times, the word kinda ends up losing its meaning. So yes, I guess this is another start. Because I already started before, and was defeated. Lazyness took over. Lazy is so easy. You just have to be. So in the end, all that's really worth, is achieved by moving out of the easy. Can I say that if it's easy it's not good? Because right now that seems to be the answer. Anyways, I read a comic last night about collecting questions and answers, and the point was that questions are more valuable than answers. The same question can have a different answer, depending where and when you ask it. I like that.

Hey. I kinda wrote something. It's a start.