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martes, 25 de diciembre de 2012

La musique

 Una mañana me desperté, pero al acercarme a la pc, me encontré con que mis parlantes habían fallecido durante la noche. Intenté reanimarlos, pero fue en vano. Dieron una última lucecita de vida, y se apagaron para siempre. Se convirtieron en dos lápidas a los lados del monitor. Esto pasó en un momento en particular en donde mi fluidez económica no me permitía simplemente decir "fuck it" y comprar un reemplazo inmediatamente. Así fue como estuve varios días sin los parlantes. Y el silencio absoluto de todo lo que hacía, la falta de música, de rainymood, de voces; se fue acumulando hasta hacerse insoportable.

 Por suerte, ahora tengo otros parlantes ya, de parte de una amiga que se copó y me los dio porque ya no los usaba. Pero me dí cuenta de lo mucho que significa el sonido para mí. La música. Lo mucho que me calma, que me inspira. Lo mucho que me produce. Ahora mismo estoy escuchando música, mientras escucho las gotas de lluvia golpear contra mi ventana, y siento cómo se parten y algún fragmento de gota llega hasta mí. Es un momento perfecto.




lunes, 10 de enero de 2011

How not to start a day

Me despierto tarde, y encima me doy el lujo de dar un par de vueltas más en la cama antes de levantarme para ir a trabajar. El bondi no pasa, y cuando llego al cruce la combi sale recién un rato después. El día parece que va a estar lindo, ligeramente despejado, no tan caluroso, todo bien dentro de todo. Me siento y pongo en el ipod la aplicación de Inception que distorsiona el sonido de ambiente y lo mezcla con música, duermo todo el viaje.

Casi antes de llegar a Retiro abrí los ojos y ví que el cielo estaba completamente nublado. Lo primero que hice fue notar la ausencia de paraguas entre las pertenencias que llevaba. No me sorprendió, sabía que siempre que la lluvia fuese a ser un obstáculo no habría un paraguas en mi poder. Me bajé y sentía pequeñas gotas cayendo mientras caminaba a la estación del tren. Estando a unos ciento cincuenta metros de repente cayó el agua con una fuerza impresionante, y empezó a llover muy fuertemente, en el momento preciso en que no tenía absolutamente nada cerca debajo de lo que refugiarme. Al mismo instante que empezó a llover con tal intensidad se destrabó el sueño Reward en la aplicación de inception y todo el sonido de la lluvia se escuchó de manera muy exótica e interesante. Luego de calcular un poco, empecé a correr para huír de la lluvia, y al poco tiempo de empezar a correr recordé que las suelas de mis zapatillas estaban completamente gastadas, sacándoles una gran capacidad de agarre al suelo. Resbalé, y luego de tratar de mantener el equilibrio por diez metros durante los cuales mi cuerpo estaba más y más cerca del suelo, me caí, el sonido se cortó, y lo único que pensé fue en levantarme rápido y seguir. Sabía que algo estaba mal pero me alejé, me miré los raspones en manos y piernas, y luego de unos pasos recordé que el sonido se había cortado, y recordé algo cuadradito salir despedido de mi morral y rodar por el suelo. Seguía lloviendo con todo. Volví y miré por todos lados sin encontrarlo, pensé que alguien ya lo habría agarrado. Pero levanté unos cartones por ahí cerca y ahí estaba, con la aplicación aún corriendo. Tomé el ipod, lo guardé y fui a la estación. El tren se demoró y llegó tarde, y cuando finalmente salió fue a la velocidad más lenta posible, como si el hecho de que estuviese lloviendo afectara en algo a los trenes (quién sabe), y terminó tardando el doble de tiempo en llegar a destino... El resto del día sólo pudo mejorar.

martes, 9 de noviembre de 2010

La gota iluminada y el pirata del tren

Anoche cuando empecé a volver a mi casa llovía. Había estado todo el día nublado, y al menos la mitad lloviendo. No llegué a proteger del todo mi mochila, así que caminé con el paraguas ligeramente inclinado hacia atrás, con toda la intención de cubrirla.

En la estación había algunos agujeros en el techo, por lo que algunas pocas gotas entraban. Cuando llegó el tren la luz de la locomotora iluminó estas pocas y contadas gotas, y fue un momento genial. Era algo muy simple, pero me pareció sublime en cierta forma... Me quedé pensando en eso hasta que arrancó el tren.

El viaje fue como muchos otros, con un poco más de agua cayendo a los lados del tren, hasta que llegué a mi destino. Me paré unos dos minutos antes de llegar, como siempre hago para estar en la puerta y que me de un poco de viento. Y al llegar, mientras yo bajaba, estaba subiendo Jack Sparrow. Exactamente igual era. Y llovía mucho. Y Jack Sparrow se tomaba el tren que iba para Constitución.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Llueve otra vez

Otro despertar al sonido de la lluvia, mi primer pensamiento es buscar alguna enfermedad en mí, una excusa para seguir durmiendo, pero no la encuentro. Así que emprendo mi día como cualquier otro, salvo que llueve. Mucho viento, mucha agua, mucho frío. No entiendo a quienes califican de feo un día como este. No es feo, es sólo húmedo y frío. Pero es lindo.

A la vuelta iba refugiado en mi paraguas y dos chicas, también con paraguas, iban en la dirección opuesta. Al cruzarnos, una de ellas exclamó "¡guerra de paraguas!". Yo me reí, ellas se rieron, todos caminamos como si nada, me di vuelta y agité mi paraguas hacia ellas y tuve ganas de haber hecho una guerra.

Y ahora, cuando el día va a interconectarse con el siguiente mediante el sueño, aún se escuchan gotas golpear contra mi ventana. Es el mejor sonido que puede haber para dormir.

viernes, 30 de julio de 2010

Camino

De vez en cuando uno se aprovecha de poder ver un par de pasos adelante en lo que queremos hacer. Hay gente que tiene la habilidad de ver lo que es más probable que pase en los próximos movimientos, y acertar. A veces me pasan esas cosas, y puedo sacar un poco de ventaja. ¿Está mal?. Cuando las cosas se dan para mi beneficio, justo como pensé que serían, de alguna forma siento como si tuviera una ventaja injusta.

Igual también está esa sensación de que pasó algo muy bueno. En fin, estos días estuvo lloviendo, y la verdad que el ruido de la lluvia me tranquiliza un poco en días que no tengo ninguna razón para estar demasiado tranquilo.

domingo, 30 de mayo de 2010

Dormir sin dormir del todo

Hace un rato me había acostado para descansar una pequeña porción de tiempo y luego levantarme, y me pasó algo extraño.

Me quedé dormido, como casi siempre, pero tenía plena consciencia de mi alrededor. Veía todo como si fuera en un sueño, pero al despertarme me di cuenta de que era totalmente acertado. Las luces encendidas, el sonido de la lluvia que se escuchaba por la ventana, el gato que estaba en mi habitación, y la persona que entró y yo sabía iba a decirme que me despierte. Y lo dijo, pero yo ya me había despertado en respuesta a saber que iba a decirlo. Me sentía como si estuviera conectado con todo, hasta que me desperté del todo y volví a sentirme como siempre.

miércoles, 14 de abril de 2010

Lluvia cae

Hoy llovió. Tuve un día de gotas cayendo, resbalando por las ventanas frente a mí, de cielos nublados, y del tranquilizante sonido del agua golpeando todo a un ritmo perfecto. Fue un día fresco debido a esto, pero no como para llegar al frío, sólo fresco, agradable. También estuvo poblado de risas, sonrisas, y de tazas de chocolate caliente. Y tuvo además otros elementos que contribuyeron, como el aliento a tarta de roquefort que me descubrí a la noche.

Es increíble el efecto que la lluvia tiene sobre mí. Me tranquiliza, me serena. Evacúa de mi mente todo pensamiento perturbador y me permite, si bien no vaciar mi mente, concentrarme sólo en el agua cayendo. El sonido, el aroma inconfundible en el aire, las nubes. Me invita a reflexionar y me deja ver cosas que normalmente no veo.

Ahora mismo acabo de abrir las ventanas, porque sabía que llovía afuera, pero no podía escuchar lo suficientemente fuerte el sonido.