lunes, 1 de julio de 2013

Wish

Sometimes I wish we didn't have to choose who and when to trust. When to tell what we really think and feel. I wish it was as easy as always, or never. Not so much thinking and judging, "is it now? can I be honest now?". It feels like with these things there are so many wrong options, and so little good ones.

Hey, at least i'm writing again. Because I need to.


viernes, 14 de junio de 2013

Stop lying.

Hey, it's been a while. Vengo retándome internamente desde hace tiempo porque no pud- ... porque no quise sentarme a dedicarle un tiempo a esto. A esto que sé y estoy seguro me encanta hacer, a esto que me encantaría ser capaz de hacer mejor, a otro nivel.

Es muy fácil inventarse excusas, sobre todo porque los motivos que uno se inventa suelen no parecer muy sospechosos. Uno no tiene la tendencia de cuestionarse a sí mismo. No es algo que venga con nosotros por defecto. Cuestionamos a los demás, porque la gente es una mierda, todos nos mienten, nos engañan, y tratan de aprovecharse de nosotros a cada paso. Es por esto que cuestionamos todo lo que otro nos dice. Pero lo que nos decimos a nosotros mismos no, o sea, yo lo dije, yo lo decidí, tiene que ser verdad. Y así nos convertimos en las víctimas más frecuentes de nuestras propias mentiras. Cuestionemos todo, y sobre todo lo que nos decimos a nosotros mismos. Es cierto que la confianza ciega es algo malo, pero esto también sucede si uno la deposita en sí mismo. Constantemente intentamos mentirnos y engañarnos, nos tratamos de evitar momentos incómodos, situaciones difíciles, todo por algún tonto miedo que nos retiene. Nos retiene y la mayoría del tiempo ni siquiera somos conscientes de su existencia, porque nos creemos los motivos estúpidos que nos decimos para ni siquiera intentar nada. Motivos como el "no tener tiempo". ¿Quién no tiene tiempo? Sobre todo si se trata de hacer lo que uno realmente quiere. ¿Acaso las obligaciones que nos intenta asignar la sociedad son más importantes que lo que deseamos alcanzar para nosotros mismos? No, jamás.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Let go.

La naturaleza humana, lo que somos por defecto, nos lleva a aferrarnos a lo que nos rodea, sin importar mucho si se trata de ambientes, relaciones, objetos, o personas. Es algo que a mí en particular me gustaría aprender a controlar.

A veces me doy cuenta de que me aferro a personas que no valen el esfuerzo. Es como si el hecho de mantener las cosas como están y evitar cambios fuera lo más importante por momentos. El punto está en la paradoja de que así como nadie es reemplazable, todos son reemplazables. Nadie nos es completamente necesario en nuestra vida, salvo nosotros mismos, y cualquier sensación diferente al respecto es simplemente una percepción alterada de la realidad.

Me sucede que si bien luego de dejar a una persona irse de mi vida, el hecho me importa bastante poco, en el momento inicial de afrontar este cambio, me aferro, y trato de evitarlo. Y en la mayoría de los casos no debería, ya que muchas veces quienes se van de tu vida terminan por ahorrarte problemas. Y a algunas personas este acto de nuestra parte las hace sentir como que están "ganando" una cierta lucha de poder e importancia, que al nosotros intentar evitarlo, estamos demostrando que ellos son más importantes para nosotros que nosotros para ellos, y se sienten bien con eso. Se van con una sonrisa y la autoestima un poquito más alta. Y no se merecen eso.

martes, 22 de enero de 2013

Complete

  Hoy tuve el examen médico para ingresar a un nuevo empleo. Es curioso como esto de todas formas por más que sea una rutina, nos da un poco de miedo. Es como si fuéramos conscientes constantemente de lo frágiles que somos, y como tenemos una mayor posibilidad de ser dañados por cosas diminutas e invisibles a nuestros ojos, que por algo grande, como un tren o camión a alta velocidad. De todas formas más allá de eso, estuvo todo bien.

  Mientras viajaba, volví a escuchar Tori Amos a todo volumen en mis auriculares, tapando el sonido de fondo de la música de mala elección del colectivero. Y se sintió muy bien. Es como que luego de este tiempo, la sensación volvió a ser una sensación completa. 

martes, 25 de diciembre de 2012

La musique

 Una mañana me desperté, pero al acercarme a la pc, me encontré con que mis parlantes habían fallecido durante la noche. Intenté reanimarlos, pero fue en vano. Dieron una última lucecita de vida, y se apagaron para siempre. Se convirtieron en dos lápidas a los lados del monitor. Esto pasó en un momento en particular en donde mi fluidez económica no me permitía simplemente decir "fuck it" y comprar un reemplazo inmediatamente. Así fue como estuve varios días sin los parlantes. Y el silencio absoluto de todo lo que hacía, la falta de música, de rainymood, de voces; se fue acumulando hasta hacerse insoportable.

 Por suerte, ahora tengo otros parlantes ya, de parte de una amiga que se copó y me los dio porque ya no los usaba. Pero me dí cuenta de lo mucho que significa el sonido para mí. La música. Lo mucho que me calma, que me inspira. Lo mucho que me produce. Ahora mismo estoy escuchando música, mientras escucho las gotas de lluvia golpear contra mi ventana, y siento cómo se parten y algún fragmento de gota llega hasta mí. Es un momento perfecto.




martes, 18 de diciembre de 2012

El mundo de los dieciocho soles

  Estaba yo en una estación de tren. Se da una situación en que una persona pide desesperadamente algo, y yo siento que me gustaría ayudarlo. Como no tengo lo que pide, le ofrezco un alicate. Él me da diez pesos a cambio, pero hasta donde sé el intercambio no es permanente, sólo se lo estoy prestando. Entonces cuando esta persona se mete al tren, y parece que va a salir, yo lo sigo. Me meto rápidamente con la intención de recuperar mi alicate y salir antes de que arranque el tren. Pero una vez dentro, el tren arranca. El hombre no me lo quería devolver, diciendo que lo necesitaba, pero por su expresión podía saber que mentía. Luego dijo que al bajar me lo devolvería, pero al ver que se posicionaba primero y pegado a la puerta supe que iba a intentar correr ni bien se abra. Para entonces ya no estábamos en un tren, sino en un micro. Hablé con el chofer y le dije de la situación. El chofer entonces obligó al hombre a devolverme el alicate. El hombre abrió una caja roja con forma de corazón y un moño de regalo, y dentro estaba mi alicate. Me lo entregó, y le di los diez pesos. Se abrió la puerta y bajé. El hombre bajó unos momentos luego.

  Me crucé una mujer al caminar, muy hermosa, pero por algún motivo sospeché que estaba con el tipo del tren, asi que la ignoré. Seguí caminando, y estaba este hombre siguiéndome, con intenciones de robarme el alicate. Era de noche, y pasé caminando por una zona de parque grande, como un descampado. Había pasto y algunas plantas. Una construcción a oscuras delante mío. El tipo que me seguía se acercó, pero entonces los dos nos quedamos mirando hacia el cielo. Había 18 soles en el cielo. De todos tamaños y colores. Se podían ver millones de pequeñas estrellas en algunas secciones del cielo, y nebulosas entre ellas (al verlo, me recordaba a un cuadro de Van Gogh, pero en movimiento). La vista era perfecta. La "noche" no era totalmente oscura, había siempre algo de luz debido a los 18 soles que se iban turnando para iluminar el planeta. Dije "Es hermoso" en voz alta, y el hombre asintió. Escuché un sonido, era la mujer de antes que también me había seguido. Algo empezó a pasar, no sé bien qué, pero era peligroso, ella tropezó y se golpeó la cabeza. No se levantaba. El hombre y yo estábamos corriendo, huyendo del lugar. Vi que unas criaturas extrañas envueltas en trapos empezaron a aparecer cerca de la mujer, volví para agarrarla, pero las criaturas dijeron algo como que podían curarla, lo decían en un idioma extraño que era mezcla de inglés con ruidos y gemidos indescriptibles, pero yo pude entenderlo. Les contesté preguntando si realmente podían, dijeron que sí. Me inspiraron mucha confianza por algún motivo y la dejé a su cuidado. Sabía que la iba a volver a ver luego. Corrimos hasta la casa del hombre este. Al entrar había una escalera de caracol extraña. Todos los escalones eran giratorios y amarillos, y parecía peligroso y difícil de subir. Mientras entrábamos le pregunté si acá alguna vez era totalmente de noche, o hacía frío por completo, y él me contestó sonriendo que no. Entramos en la casa.



viernes, 30 de noviembre de 2012

Changes

  Esto es algo que quizá debí haber escrito hace un tiempo, ya que me venía rondando la cabeza constantemente desde hace un par de semanas. Es normal la aversión del humano al cambio. Esto es porque consta de dos partes muy naturales y humanas; el atenerse a lo conocido, y el miedo a lo desconocido. Es muy fácil acostumbrarse a algo, por más que no sea algo bueno, y sentirse cómodo en ello y sin ánimos de intentar un cambio. Después de todo, uno ya se acostumbró a su situación, y cualquier cambio "podría llegar a ser para mal". Es la forma de evitar riesgos, pero evitar riesgos conlleva una existencia mediocre. Y no es que ataque a ese tipo de existencia... personalmente no me gusta la mediocridad, pero reconozco haber vivido reticente al cambio y al riesgo durante bastante tiempo. Y ni siquiera lo había pensado mucho. Y así, tan de repente, en cerca de un mes hice varios cambios bastante grandes. Y se sintió bien la verdad. Obviamente está esa sensación en el estómago, antes de una decisión, esa que te parece decir "wait, ¿qué pasa si esto sale mal?". Pero creo que es parte de lo que luego te hace buscar otros cambios... es una sensación linda, una vez que sos capaz de ir más allá de ella. Ese momento en que uno se para y aunque esté bastante decidido en seguir adelante con algo, inevitablemente se cuestiona si realmente debe. El hacerlo de todos modos te hace sentir bien. Además, toda nueva experiencia, todo cambio, todo suma. Todo te hace una persona un poco más completa, con una visión más amplia de las cosas, y con más herramientas a tu disposición.

 So yes. I'll keep going.