lunes, 26 de abril de 2010

S'il vous plaît de me parler

domingo, 25 de abril de 2010

Fuera de uso

A lo largo del tiempo me convertí en una persona que aprecia mucho el orden. Y dicho orden, me gusta tenerlo en mis cosas por poner un ejemplo. Me gusta tener todas mis cosas ordenadas, de forma que pueda encontrar algo que busco con relativa facilidad. Esto no significa que el orden tenga que ser visual. Muchas veces me encontré "cómodo en mi desorden", lo cual significaba que aunque estuviera todo tirado por ahí, yo sabía como encontrar cada cosa. Había una cierta organización.

Y en cuanto a este tema, me pasó algo que le pasó a mucha gente, y que aparentemente según leí por ahí, es una cualidad bastante común de ver entre las personas. Juntar basura. Guardar montones de objetos que ya no tienen ningún uso real, poniendo una gran cantidad de excusas diversas para no tirarlos. Cosas como "esto puede llegar a arreglarse", "uh, pero esto es de cuando conocí a...", "no da... pagué mucho por esto, ¿cómo voy a tirarlo?", y un larguísimo etc. Así que bueno, hoy decidí que todo eso se acabó, y me puse a ordenar completamente mi habitación. No se puede decir que esté terminado, pero quedó bastante mejor que antes. Y además, me deshice de varias de esas cosas que acumulaba solamente porque me daba cosa tirarlas:

-Una vieja copiadora de DVD rota. Ya no podía abrirse para meter ningún DVD, y no tenía arreglo. La guardaba porque por ahí algún día podía arreglarse, o por ahí a alguien le servía.
-Un viejo teclado roto, que simplemente había dejado de andar un día.
-Otro teclado roto. Se fracturó en varios pedazos por causa de la gravedad.
-La caja vacía del que es mi teclado actual, que vengo usando desde los últimos seis meses y que probablemente iba a volver a poner en su caja.
-Un viejo juego de damas, con fichas perdidas y medio roto.
-Un juego de ajedrez también viejo, con fichas faltantes.
-Un pequeño tablero magnético de ajedrez que tengo desde hace muchos años, cuando vivía en otra casa. Algunas fichas están perdidas desde que vivía en esa casa, y por ende no tenían ninguna real esperanza de reaparecer.
-Un viejo poster de Ranma 1/2, que había sacado para que entrara Yoda en mi pared. Lo guardaba por si alguna vez quería volver a ponerlo, o por si alguien quería un viejo poster doblado y gastado.
-El soporte de madera que vino con mi katana, y que es tan malo que nunca pudieron encastrar las partes entre sí. Además de que jamás lo usaría aunque se pudiese armar.
-Las tapitas acrílicas que había comprado para proteger mi celular. Que eran medio chotas, y desde que se cayeron al suelo una vez nunca más volvieron a poder quedarse en el celular. Las mantenía a mano porque quizá un día volvían a funcionar mágicamente, y porque me habían salido veinte pesos; aunque tal vez más que nada porque hace un tiempo tuve un sueño en que Marina con un encendedor lograba arreglarlas.




La verdad es que me siento mucho mejor ahora. Solamente espero que esto no sea sólo un momento de decisión, y sea algo que pueda hacer siempre. Es increíble lo mucho que me costaba antes decidirme a tirar algo. Era siempre pensar que si me lo quedaba, puede que algún día encontrara un uso o lo necesitara para algo; mientras que si lo tiraba, ya está, era definitivo. Supongo que en la naturaleza humana hay definitivamente un miedo a lo definitivo.

sábado, 24 de abril de 2010

Mate cocido con chocolate

Necesitaba poder sentarme y estar quieto un rato, sin pensar en nada, vaciando completamente la mente por un rato. Necesitaba poder estar completamente solo, tanto física como mentalmente por un rato. Así que nada mejor que hacerlo sentado frente a la compu, con un poco de música, con cosas interesantes que leer, y con un mate cocido con leche y unas masitas bañadas en chocolate. La escena completa era tan agradable, que me dieron ganas de sacarle una foto a la taza y las masitas e incluírla en el post... pero me terminé comiendo las masitas antes de decidirme a sacar la foto.

jueves, 22 de abril de 2010

Paranoid Android

This is me. Just me. No fakes, no acts.

I am just me.

martes, 20 de abril de 2010

Del paraguas (y su efecto en el clima)

Todo parece indicar que hay una clara relación entre los paraguas y el clima. Más allá del hecho de que si llueve, el paraguas nos permite mojarnos menos. Esto es porque me refiero al simple hecho de llevar o no un paraguas, y la influencia que esto puede tener sobre el clima.

Primero que nada, establezcamos una base para esto. Hay días en que hay una probabilidad muy alta de que llegue a llover, potenciales días de lluvia. De esos que uno se levanta y sabe que puede llegar a llover. Esto aplica sólo a estos días, ya que el poder del paraguas es incapaz de afectar escenarios más evidentes.

Está bastante claro que ante uno de esos dudosos días de "puede llegar a llover" algunas personas se debaten entre la posibilidad de cargar todo el día con el paraguas al pedo, o de ir sin el paraguas y mojarse. El hecho es simple, y es que la decisión está tomada. Llevar el paraguas causará que no llueva, y no llevarlo causará que llueva. Pero ojo, esto no quiere decir que llevar un paraguas va a ser siempre al pedo, no, claro que no. Simplemente significa que su función se cumplió incluso sin necesidad de usarlo en la forma clásica. Al llevar el paraguas, se evita la lluvia en una forma mucho más efectiva; evitando que ocurra.
Cabe volver a mencionar los escenarios evidentes. Si cuando uno sale ya está lloviendo, el llevar o no paraguas no va a cambiar nada. Lo mismo que salir sin paraguas en un día que no hay una sola nube en el cielo no va a provocar lluvia. El poder de este objeto está totalmente limitado a días de probables lluvias.

La verdad es que siempre fui una persona de pensamiento puramente lógico, pero mirando mis últimas experiencias con paraguas y lluvias es inevitable pensar esto. O que la gente tiene una terrible capacidad de juzgar los días de lluvia, y sería más efectivo hacer exactamente lo contrario de lo que uno cree. Por poner un ejemplo, hoy mismo decidí dejar el paraguas en el trabajo porque estaba claro que me había equivocado al llevarlo, y llovió a la vuelta. Pero bueno, nunca está mal, siempre que se esté consciente, dejar un pequeño lugar en nuestra vida a un poco de pensamiento mágico.


domingo, 18 de abril de 2010

Mundos en Estantes

Ayer mientras deambulaba por la calle Corrientes me di cuenta de algo. Fue algo que me pareció simplemente genial en ese momento de revelación. Cada vez que entraba en una librería, perdía total consciencia de dónde es que estaba yo realmente, de cualquier pesar que me aquejara, y era simplemente consciente sólo de todos esos libros que estaban al alcance de mi mano. Tantas palabras, tantas imágenes, tanta información, tanta riqueza. Me superaba por completo, me sentía overwhelmed.

Es bastante remarcable que yo estaba dirigiéndome apurado a la parada del colectivo para volver a mi casa, porque me sentía bastante mal. Tenía un intenso dolor de estómago. Pero de todas formas paraba y entraba en todas las librerías, y el dolor desaparecía. Por supuesto que volvía cuando salía, pero mientras estaba dentro nada me perturbaba.

Ahh... que lástima, la primer versión de este post estaba quedando mucho mejor... pero mientras la escribía, se cortó la luz.

Blackout

Había música sonando, y yo estaba escribiendo, precisamente acá. Estaba quedando bastante conforme con las palabras que había elegido. Y mientras escribía, la música se extinguió en un último "...once...", junto con todo lo demás. Se cortó la luz.
Permanecí inmóvil frente a la pantalla, con las manos en el teclado, como esperando que volviera rápidamente y pudiera seguir con lo que estaba haciendo. Pero no sucedió, así que no tuve más remedio que usar mi celular a modo de "linterna chota", y deambular por la casa en busca de una ventana abierta, para observar hacia afuera y ver si la magnitud del corte era del barrio entero, o tal vez sólo mi casa. Encontré una ventana, y podía ver claramente hacia afuera; aunque eran cerca que las dos y media de la mañana. No había una sola luz, y podía verse claramente que el cielo estaba nublado. La imagen que veía por la ventana parecía ser una antigua oscura fotografía en tonos cepias. Me lamenté de no tener a mano una cámara que pudiera captar las imágenes tal como las ve mi ojo, como en muchas otras ocasiones.
Mis sentidos empezaron a darse cuenta de que en una distancia importante desde mi casa, todo estaba sumido en silencio y oscuridad. Y tanto silencio nos hace imaginar sonidos. Pensé en qué podía hacer para distraerme mientras la luz volvía, pero simplemente no había nada. No podía leer sin algo que me iluminara la hoja (el celular no bastaba), no podía usar la computadora para ninguno de sus miles de usos, y prácticamente cualquier cosa que necesitara un mínimo de iluminación era imposible. Así que me acosté, y me puse la alarma a la hora que pensé que la luz iba a volver, una hora después.

Cuando me desperté a las tres y algo, la luz había vuelto, pero tenía tanto sueño que simplemente la apagué y seguí durmiendo. Ahora que estoy completamente despierto, sé que hubiera sido mejor levantarme y aprovechar ese rato a solas, con electricidad.

sábado, 17 de abril de 2010

Día de mucha gente

Hoy fue viernes. Pasaron muchas cosas. Cosas como jugar mucho ping pong hasta quedar totalmente exhausto y feliz; como quedarse encerrado en el trabajo, afuera de la oficina, sin poder entrar (pero fue bastante poco lamentablemente). También reapareció mi paraguas, apoyado solito contra una pared en este día totalmente despejado; luego de haber desaparecido misteriosamente hace dos días, cuando llovía de manera importante.

Pero algo que noté mucho es que principalmente fue un día en el que parecía haber mucha gente en todos lados. En autos, manejando por todas las calles; agolpadas dentro de negocios, amontonándose sin razón aparente en la vereda, ocupando mucho más espacio del usual dentro de los trenes, y empujándose para subir (y después de subir) al colectivo. No tengo ni idea de que pasó, pero de golpe todo se llenó de gente, hasta el punto en que casi frikeo. Era como si de repente en todos lados las personas hubieran empezado a hacer mitosis, y de golpe, eran el doble, el cuadruple, etc. Espero que mañana todos esos extras ya no estén, porque la verdad tantas personas amontonadas por todos lados me hacen sentir incómodo, prisionero, y me asfixian.

Por otro lado, y sin mucho que ver, me está doliendo el estómago, señal de que debo parar de escribir.

viernes, 16 de abril de 2010

Cambios

Estuve pensando y analizando, dos procesos de lo más comunes en mí. Los enfoqué esta vez en cambios en mi persona, y específicamente en mi capacidad de cambiar.

No puedo más que asombrarme de la aparente capacidad que tengo para maquinar y aplicar un cambio en mí mismo. Con terrible facilidad puedo llegar a la conclusión de que no quiero ser de tal forma, y simplemente dejar de serlo. Me encontré que poco me cuesta aplicar un cambio una vez que he encontrado razones lógicas para hacerlo. Como con todos, hay un período, aunque breve, de transición; pero la velocidad a que se absorve y pasa a formar parte de mi es increíble.
Esto es algo que me produce dos cosas; siendo la primera la satisfacción de saber que puedo seguir moldeándome sin mayores problemas. La segunda, por otro lado, es una especie de miedo. Un temor que se genera justamente al observar la velocidad con la que, al proponérmelo, puedo tener un cambio en mi conducta, estructura de pensamiento, etc. Es un sentimiento extraño, porque si bien considero esto algo bueno, me provoca cierta inseguridad. Es como que hay un gran componente de incertidumbre rodeando a todo esto, ya que no sé qué cosas me harán llegar a ser de qué manera. Pero bueno... todo cambia, y supongo que al mirar hacia el futuro, lo más realista que uno puede sentir, es incertidumbre.

Ahora me voy a ir a dormir e intentar aplicar alguna técnica para controlar lo que sueño. Estoy inexplicablemente cansado, y este frío me da enormes deseos de meterme bajo sábanas y frazadas.

miércoles, 14 de abril de 2010

Lluvia cae

Hoy llovió. Tuve un día de gotas cayendo, resbalando por las ventanas frente a mí, de cielos nublados, y del tranquilizante sonido del agua golpeando todo a un ritmo perfecto. Fue un día fresco debido a esto, pero no como para llegar al frío, sólo fresco, agradable. También estuvo poblado de risas, sonrisas, y de tazas de chocolate caliente. Y tuvo además otros elementos que contribuyeron, como el aliento a tarta de roquefort que me descubrí a la noche.

Es increíble el efecto que la lluvia tiene sobre mí. Me tranquiliza, me serena. Evacúa de mi mente todo pensamiento perturbador y me permite, si bien no vaciar mi mente, concentrarme sólo en el agua cayendo. El sonido, el aroma inconfundible en el aire, las nubes. Me invita a reflexionar y me deja ver cosas que normalmente no veo.

Ahora mismo acabo de abrir las ventanas, porque sabía que llovía afuera, pero no podía escuchar lo suficientemente fuerte el sonido.


domingo, 11 de abril de 2010

Cena

Hace un rato cené. Simplemente un submarino. No de esos que se sumergen en agua y tratan de matar a Godzilla, sino de esos que suelen estar dentro de una taza y contienen leche caliente y una (o más) barra de chocolate derretida dentro. Puse la taza adentro del microondas y lo programé para un par de minutos, mientras me volví a la pc a seguir leyendo algo y boludeando un rato. Luego volví al microondas, saqué la taza con leche caliente, sumergí una barra de chocolate y revolví hasta que fue una sustancia uniforme.
Es simplemente genial todo esto. Todavía recuerdo cuando hacerse un submarino significaba sí o sí calentar la leche al fuego en un jarrito. Está bien, a veces todavía me gusta hacerlo así. Pero la verdad es que con ese método el "me volví a la pc a seguir leyendo algo y boludeando un rato" puede convertirse en un jarro vacío en el fuego, haciendo sonidos secos que hacen evidente que algo está mal, mientras hay leche seca derramada por los bordes del jarro y la cocina; y en el peor de los casos, que se apague la hornalla y siga saliendo gas. Igual me gusta más de la forma clásica, en el fuego; siempre me rebelé un poco contra el microondas, pero pese a todo, es bueno saber que para estos momentos hay un método que te deja despreocuparte un poco.

Todavía nunca pude tomarme un submarino sin que queden restos de chocolate al vaciar la taza.

sábado, 10 de abril de 2010

Truth

Cuando dos personas discuten enardecidamente esgrimiendo dos opiniones totalmente opuestas, lo más probable es que ninguno de los dos tenga la razón. Lo más posible es que la verdad del asunto caiga en algún punto entre medio de las dos posturas extremas. Las situaciones totalmente extremas y completamente irreversibles son realmente muy pocas.

viernes, 9 de abril de 2010

The Endless Discussion

-Lo más probable es que vuelva a pasar.

-No, no lo es.

-¿Por qué decís eso?

-Porque ya está, lo arruinamos más allá de lo reparable.

-No... no, no, ¡NO!. Nada está más allá de lo reparable. Todo puede corregirse.

-No todo, la historia lo demostró; hay infinidad de cosas que se perdieron para siempre.

-Pero no hablo de historia, ni de cosas materiales. Hay ciertas cosas que siempre pueden repararse. Todo es posible, ninguna puerta se cierra del todo.

-Supongo que va a ser difícil sacar esas ideas de tu mente.

-Están en la tuya también.

-Sí, pero las descarto para no sufrir.

Sugar Rush

Hoy en el trabajo decidimos instaurar el "jueves sugar rush", y de ahora en más todos los jueves vamos a darnos sobredosis de azúcar hasta el punto de la hiperactividad y la risa fácil.
Es increíble el efecto que tiene en una persona el exceso de azúcar. Yo tuve uno ayer, después de masas secas, helado, y un submarino (todo en cuestión de minutos). Sentía que no podía parar de pensar y hacer cosas, era como si pudiera llevarme el mundo entero por delante. El proceso de pensamiento se vio acelerado increíblemente, y llegué a ideas que no parecían venir de mi. Además del hecho de que no pude parar de absorver información, ya sea leyendo o simplemente analizando mis alrededores y recuerdos. Creo que una buena dosis de azúcar de vez en cuando va a ser buena.

Restart

Vengo escapando. Un poco de la vida, un poco de la rutina, y un poco de mí mismo. Pero yo soy varias personas. No estoy seguro si escapo de quien fui, de quien soy, o de quien no quiero llegar a ser. Pero había mucho pasado de donde vengo, y a veces uno necesita dejar de llevar todo el peso del pasado en su espalda, porque el presente y el futuro requieren de un esfuerzo completo, que no puede ser aminorado por cargar con cosas de hace mucho tiempo.
Este es mi "¿probaste reiniciando?". Así que acá comienza.