viernes, 16 de abril de 2010

Cambios

Estuve pensando y analizando, dos procesos de lo más comunes en mí. Los enfoqué esta vez en cambios en mi persona, y específicamente en mi capacidad de cambiar.

No puedo más que asombrarme de la aparente capacidad que tengo para maquinar y aplicar un cambio en mí mismo. Con terrible facilidad puedo llegar a la conclusión de que no quiero ser de tal forma, y simplemente dejar de serlo. Me encontré que poco me cuesta aplicar un cambio una vez que he encontrado razones lógicas para hacerlo. Como con todos, hay un período, aunque breve, de transición; pero la velocidad a que se absorve y pasa a formar parte de mi es increíble.
Esto es algo que me produce dos cosas; siendo la primera la satisfacción de saber que puedo seguir moldeándome sin mayores problemas. La segunda, por otro lado, es una especie de miedo. Un temor que se genera justamente al observar la velocidad con la que, al proponérmelo, puedo tener un cambio en mi conducta, estructura de pensamiento, etc. Es un sentimiento extraño, porque si bien considero esto algo bueno, me provoca cierta inseguridad. Es como que hay un gran componente de incertidumbre rodeando a todo esto, ya que no sé qué cosas me harán llegar a ser de qué manera. Pero bueno... todo cambia, y supongo que al mirar hacia el futuro, lo más realista que uno puede sentir, es incertidumbre.

Ahora me voy a ir a dormir e intentar aplicar alguna técnica para controlar lo que sueño. Estoy inexplicablemente cansado, y este frío me da enormes deseos de meterme bajo sábanas y frazadas.

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